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¿Sabías que podemos crecer en nuestras relaciones?

Por: Giovanna D´cools

Hablar de relaciones implica un amplio despliegue, no solo teórico sobre los fundamentos de la psicología y otras disciplinas, sin embargo, para este artículo me centraré en tres distinciones en las dinámicas relacionales como son, los acuerdos, las reglas y límites.  

Y te podrás preguntar, ¿Para qué me sirve distinguir acuerdos, reglas y límites? Pues,  no es para evitar el conflicto, sino para navegar en el conflicto, aprender a conocernos, crecer que es parte de cultivar nuestro amor propio. Y es que el amor propio es una construcción vincular (vinculo contigo, con el otro). 

A ver, en las dinámicas relacionales lo saludable es generar acuerdos y establecer reglas, sin embargo, cuando contrastamos acuerdos versus reglas,  vemos que las reglas generan mayor contracción y, se supone que las establecemos para evitar el conflicto, pero en mi experiencia y en diversos estudios, establecemos reglas como una forma de protegernos, como si fueran una especie de candado, de seguridad. Y esto es una forma de evitación del conflicto, establecidas desde la carencia y el miedo del otro y desde nuestros propios miedos, al final reprimen tanto y tanto la dinámica, además de que caducan con el paso de las distintas etapas de nuestra permanencia en una relación, que terminan convirtiéndose en una bomba de tiempo, para finalmente derivar en un conflicto. 

Comprender que las reglas son más rígidas que hacer el trabajo de llegar a acuerdos, ya que éste implica que te hagas preguntas, como ¿Cuándo establezco X o Y regla, viene desde un espacio de carencia emocional, viene de mi herida emocional, desde mis miedos? Por ello, el acuerdo siendo más flexible, viene dado desde un espacio de responsabilidad, desde lo que es coherente en un momento y etapa determinada de la relación, es ético e implica la negociación y es más permeable al conflicto, lo que va a suponer que vamos a ir navegando los conflictos, que no nos vamos a hacer los ¨locos¨ y taparnos los ojos y decirnos ¨no, esto no está pasando¨, pero también, podrás anticipar y abordarlos desde un espacio de apertura y madurez emocional, lo que en sistémica se llama desde tu adulto. 

Y es que para llegar a estar en este espacio de consciencia en nuestras relaciones, pasa por haber atravesado con valentía tus procesos, por reconocer tus heridas, lo que te detona, y no estoy diciéndote que seas un maestro y ya tengas la vida resuelta, no, se trata precisamente de haber vivido en relaciones, haberte sentido desvalorizada/o por el otro, o irrespetada/o, y esas dinámicas te han mostrado, dónde no te estás amando, como no te has valorado, y has visto donde tienes esa abertura que te duele cada vez que te la tocan. 

Hacer consciencia de esto, te hace ser más compasivo con tu herida y con la del otro, esto pasa por intimar contigo y luego abrirte con el otro y poder mostrarte desde tu vulnerabilidad, sin miedo a ser herido, y con consciencia de que, efectivamente, en algún momento de la dinámica relacional, el otro, quieras o no, va a tocar tu herida y tú también, tocarás la de él/ella. 

A través del vínculo, de relacionarnos es que crecemos, y aquí es donde entra a escena los límites, que suponen una acción que tomas o asumes para protegerte, cuidar tu integridad física, moral, tus valores, tu ética, pero también es cierto que aprendemos a colocar límites sanos, cuando alguien los transgrede. 

Estar atento cuando tu mente intente llevarte a hacerte la víctima, porque allí estás entregando tu poder. Crecer es asumir tu forma de vincularte, es aprender a construir un vocabulario emocional, que te permita comunicarte y activar límites sanos en las dinámicas relacionales. Porque tus relaciones vienen a reflejar cuánto te amas, cómo te has ido construyendo,  cuidando en tu amor propio. 

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